viernes, 19 de mayo de 2006

¿Y las ciclovías cuando?



Mucho se habla de descontaminar la ciudad, de usar alternativas al automovil y de paso aportar con un granito de arena para que podamos respirar algo más parecido al O2 y no ese menjunje de partículas que como santiaguinos estamos acostumbrados (mal acostumbrados) a respirar y a aceptar como una condición intínseca de vivir en la capital y que tarde o temprano nos va a pasar la cuenta a nosotros, a nuestros hijos, o a nuestros nietos.
Bueno, hoy en mi nuevo status de "ciclista furioso" (aunque no verdaderamente inscrito), me parece que esta iniciativa no pasa más allá de llenarse la boca por parte de las autoridades y hacer llamados que más tienen que ver con una forma de tranquilizar su moral o tratar de "demostrar" a la ciudadanía su preocupación, que de tomar iniciativas realmente serias y tendientes a una mejoría real en la calidad de vida de nuestros ciudadanos.

¿Habían visto algo más peligrosamente intrépido que andar en bicicleta por Santiago?

Si optas por utilizar las calles, aparte de ganarte una sinfonía de bocinazos y garabatos por parte de los choferes estresados y malhumorados de las micros, taxis y autos particulares, corres el serio riesgo de que te atropellen y de que pases tempranamente, respecto de lo que pretendes al menos, a mejor vida. Porque si hay algo que los automovilistas en general no tienen, eso es precisamente consideración por los ciclistas (y las motos). Todo se arregla con un oprobio, un gesto poco amigable o la bocina.
Y si por alternativa, decides irte por la vereda, son las personas igualmente estresadas, aunque tal vez con un poco más de razón, las que te gritan y te ofenden porque puedes lastimarles o pasarles a llevar su integridad física o la de sus niños.

Y entonces, ¿qué nos queda?

Nada. Guardar las bicicletas en la bodega y unirnos a esa tropa de gente amargada que camina por la calle peleando y despotricando contra medio mundo.

Pero no, esa no es la idea. Primero que nada, como ciudadano que soy tengo todo el derecho a hacer uso de mi bicicleta y de la vía publica (en vista de no tener ciclovías) para trasladarme, hacer deporte o simplemente pasear. Y no tengo porqué (de no ser por mi lamentable condición de "inferioridad estructural" respecto de los automoviles, micros y camiones) hacerme a un lado cuando me gritan o me bocinean. Pero lamentablemente por la razón recientemente descrita entre los paréntesis, no me queda más que hacerme a un lado o arriesgarme a un accidente.

Seamos serios. Si queremos ser una ciudad realmente desarrollada, o si hacia allá apuntan nuestras miras, debemos comportarnos como tal. Y esto significa responder a las obligaciones humanas de vivir en un sitio que responda primeramente a nuestras necesidades de salud psíquica y física. Para esto, requerimos una infraestructura tal, en la que se asegure un buen rendimiento y confort en la mayor medida posible para los ciudadanos y sus respectivas necesidades. Es comprensible que debido al alto numero de automoviles que circulan por las calles de la ciudad, éstas se saturen. Pero no puede ser que no exista preocupación alguna por aquellos que "intentamos" en mayor o menor medida, aportar a que esta ciudad se transforme en algo vivible.

Por favor, de una vez por todas, intentemos hacer las cosas seriamente y no al estilo "chilensis". De lo contrario, seremos todos y cada uno de nosotros los que tarde o temprano pagaremos el precio de nuestra languidez.
Vaya un llamado a las autoridades para que tomen cartas en el asunto, y a mis conciudadanos a tener un poco más de paciencia por este "ente incomprendido" de la sociedad: los ciclistas.



Y sí, lo que ven aca es una preciosa fotografía de lo que es nuestra amada ciudad: "Bella" ¿no?

Shine On!!

2 Comments:

Blogger Juan Carlos Morgado said...

Comparto plenamente tu apreciación, recorrer Santiago en bicicleta es complejo. La actitud de la gente es cada vez más agresiva y no están entendiendo que la contaminación nos está afectando a todos.
Los que hemos comprendido debemos demostrar con el ejemplo sino, la descentralización va ocurrir por que la gente no va aguantar vivir en Santiago y va a emigrar a las regiones, que tienen problemas análogos de contaminación pero que no se ventilan.
AAh, y para descontaminar el medioambiente tambien debemos descontaminar a la clase política que cada vez es más farandulera e inconsecuente.

11:21 a. m.  
Blogger Cristóbal Fernández G. said...

Creo que lo que más contamina son las industrias, no tanto los automóviles. Además de que eso de restringir sólo a los autos no catalíticos es una boludez (salvo excepciones: cuando ya no se puede respirar, le ponen restricción a los catalíticos también).

Igual existen algunos caminos con linda vista y mediana seguridad para andar en bicicleta, como lo es el camino a Farellones o el de Piedra Roja... scada fin de semana se llena de ciclistas... es como un territorio tomado, ja. Igual la idea es que podamos andar por la ciudad y no tener que escaparse para andar en bici, pero bueno... se hace lo que se puede.

De todas formas, creo que para disminuir la contaminación son, nuevamente, las empresas e industrias las que tienen que dejar de cagarnos la vida.

Saludos.

1:34 a. m.  

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